Generar una primera buena impresión no es, en lo absoluto, una tarea difícil. Como podrás haberte dado cuenta, abundan en la red cientos de tips y concejos de cómo lograrlo de manera eficaz; trabajando, específicamente, en tu apariencia y tus buenos modales.  Considerando que es un tema de un momento, inclusive de segundos, no tendría porque ser una tarea tan estresante.

Sin embargo, una vez que ya pasaste la prueba de fuego y conseguiste que tu “primera impresión” aprobara con excelencia. ¿Qué hacer para mantener esa imagen con el transcurrir del tiempo?  Allí viene lo bueno.

En ese sentido, es importantísimo tener bien claro cuál es la regla número uno del diseño de una buena imagen: que sea consecuente, real y honesta. Tu primera impresión, aunque tenga el objetivo de impresionar, nunca debe mentir.

Es así que, si comunicaste profesionalismo, demuéstralo, alcanzando tus metas con actitud positiva, compromiso con la empresa y con un sentido de la ética a prueba de balas.

Si comunicaste empatía y carisma, trabaja en ello. Desarrolla tus habilidades sociales, practica la cortesía, la escucha activa, la comunicación efectiva a todo nivel.

Si te conocieron bien vestido, no bajes la guardia; si comunicaste liderazgo, practícalo con el ejemplo; si comunicaste conocimiento, capacítate, etc.

En conclusión, diseñar una primera buena impresión no es algo se deba tomar a la ligera. En lo personal, considero que una primera impresión es como una promesa, si marcaste las pautas por las que quieres ser conocido ¡ahora cumple!

Escrito por:

Lotty Castillo

Asesora de Imagen y Consultora de Comunicación Integral

Directora Centro de Imagen Protocolo & Estilo