Para comprender la importancia de la cortesía y las buenas maneras en el mundo corporativo, debemos partir del hecho de que toda empresa requiere de personas para garantizar su existencia; ya sean gerentes, colaboradores, proveedores o clientes; y que su supervivencia dependerá, en gran medida, de la interacción que exista entre ellas.

La cortesía, según los entendidos, es un término que procede de la palabra cortés, un adjetivo que califica a las personas atentas, amables y comedidas; es una expresión de las buenas maneras o del reconocimiento de las normas sociales que se consideran como correctas o adecuadas. Sin duda, una de las formas más eficientes de mantener las buenas relaciones dentro de cualquier ámbito social.

La cortesía se expresa a través de acciones tan simples como saludar, agradecer o pedir por favor. Se trata de ser considerado evitando el conflicto entre compañeros, hablando con propiedad, respetando las jerarquías y eliminando todo tipo de maltrato y falta de respeto hacia cualquier miembro de la organización.

Un profesional descortés comunica falta de cultura y educación. Gritar, humillar o ignorar al otro es clara señal de incompetencia, inseguridad y poca compresión de los retos que se deben enfrentar a diario. La descortesía es un generador de enemistad y condena cualquier gestión de personal hacia el fracaso.

Cabe resaltar, que la cortesía no es sinónimo de debilidad o falta de carácter. Un líder cortés sabe dar órdenes y aclarar situaciones difíciles sin humillar a su colaborador evitando toda brusquedad, burla y acto de mala fe. Este líder fideliza a su equipo con su gestión y con los objetivos de la empresa.

Tampoco se trata de ser el mejor amigo del colaborador, de perdonarle su bajo rendimiento o convertirse en su paño de lágrimas. Se trata de respeto, de demostrarles interés y de asegurar un ambiente agradable de trabajo.

Pero la cortesía de un profesional no se debe limitar a un buen comportamiento en la oficina, tiene que ser parte de su filosofía de vida y un distintivo de su marca personal; recordemos que el ejecutivo de hoy se desenvuelve en distintos escenarios como son una cena de negocios, una fiesta de confraternidad o un evento protocolar. Saber conducirse en estos ambientes con propiedad y educación suma a su imagen y genera muy buena impresión.

A nivel corporativo, la práctica de la cortesía favorece el clima y las buenas relaciones entre jefes y colaboradores aportando en la productividad y logro de objetivos. Por otro lado, la cortesía como valor de la empresa suma a su imagen frente a los clientes, proveedores, socios estratégicos y la comunidad en general; convirtiéndose, muchas veces, en una ventaja diferencial frente a la competencia. Es, en este caso, responsabilidad de la gerencia alinear a sus colaboradores en las prácticas de la etiqueta y buenas maneras.

En ese sentido, existen formas muy eficaces para difundir la etiqueta y la cortesía dentro de una organización. La primera y más importante es “el ejemplo”. Un líder que sonríe amablemente, que habla sin levantar la voz y que mira con atención a los miembros de su equipo conseguirá que éstos actúen con educación y cortesía hacia él y hacia sus compañeros. Así mismo, el desarrollo normas de protocolo y etiqueta acompañados de procesos de inducción y seguimiento, podrán garantizar que, a corto plazo, los colaboradores practiquen la cortesía y la asuman como parte de su filosofía de vida.

Reglas básicas de cortesía en la oficina
1. Saludar y despedirse

Es el acto de cortesía y cordialidad por excelencia. Se debe hacer apenas se entra o sale de la oficina, en las escaleras, en el ascensor y en los pasillos. Con decir buenos días o buenas tardes es suficiente.

En una reunión de negocios se saluda con la mano. Evitar el beso, a menos que estén en un ambiente más amical.

2. Presentar

Las normas de cortesía subrayan que siempre que se encuentre con personas que no se conozcan entre ellas, estas deberán ser presentadas, de esta manera se evitará que alguna de ellas se sienta excluida de la conversación. En el ámbito laboral, la persona de menor jerarquía es presentada a la de mayor jerarquía.

3. Ser puntual

Fundamental en el ámbito laboral. Nada más desagradable que hacer esperar a las personas. La impuntualidad comunica falta de respeto y desorganización.

4. Evitar ruidos

En una oficina se debe evitar todo aquello que genere molestia y desconcentración como por ejemplo poner música a todo volumen, hablar demasiado o contestar el teléfono con voz muy alta. Son actos de desconsideración hacia los compañeros.

5. Comer en los lugares indicados

Si se desea comer, lo conveniente es ir a los lugares designados para esta actividad. Si se tiene mucha hambre y no se puede dejar la oficina escoger alimentos que no hagan ruido o que tengan olores muy fuertes.

6. Hablar por teléfono con educación

Cuando se contesta el teléfono primero se saluda y luego uno se identifica. Se debe hacer con voz cálida y clara resolviendo las dudas del interlocutor de la mejor manera posible. Jamás dejarlo colgado.