Lotty Castillo, Directora Centro de Imagen Protocolo & Estilo, señaló que sin duda alguna, la camisa blanca es uno de los básicos indispensables del guardarropa del hombre de negocios. Una prenda que transmite elegancia y poder y que merece especial atención a la hora de vestirla. En este artículo compartiremos información interesante sobre esta prenda masculina y mencionaremos las normas básicas y uso que todo ejecutivo debería conocer.

El origen de la camisa blanca, tal y como la conocemos, se remonta a la Inglaterra de fines del siglo XIX. Su antecesora era una prenda similar, sin botones, que se colocaba por la cabeza y que tenía función de ropa interior. Es por esa razón que el protocolo formal del vestir masculino indica que un caballero nunca quedar en mangas de camisa.

En aquel entonces, solo los hombres de grandes fortunas podían utilizar esta delicada prenda, ya que tenían la capacidad de mantenerla blanca y de contar con más de una para lucir siempre perfectos. El pueblo vestía camisas oscuras para que no se notara la falta de higiene de las mismas. Una camisa blanca era clara señal de status social y aún lo es.

La camisa blanca formal de negocios tiene cuatro partes importantes: La delantera que consta de dos partes unidas por botones, la espalda, las mangas y el cuello; siendo esta último la zona de mayor impacto visual.

El cuello debe ser duro. Las puntas no llevan botones, deben ser firmes y muy derechas. Para este fin se refuerzan con barbas que pueden ser de plásticos, níquel, plata o nácar para los más sofisticados. La zona que une el cuello con el cuerpo de la camisa se denomina banda, debe medir alrededor de 2 cm de ancho y por ella pasa la corbata. El cuello no debe ir ni muy suelto ni muy ajustado, la idea es que pueda entrar un dedo después de cerrado. El fin es que este cuello quede prolijamente en su sitio y que a la hora de hacer el nudo de la corbata, este no se mueva por nada en el mundo.

La manga debe ser larga, siempre. La más elegante es la de doble puño y se lleva con gemelos. Un detalle importante es que una vez que se vista el saco, se pueda ver, por lo menos, uno o dos centímetros del puño, así se lucen los gemelos y el reloj.

Referente a la tela, debe ser de algodón con una mezcla mínima de material sintético para que no se arrugue tanto. La seda definitivamente no va. En sus versiones más exclusivas, los botones se cosen a mano, detalle que se puede apreciar cuando la costura es cruzada.

Finalmente, el largo de la camisa es a la mitad del derriere, no lleva bolsillo y se recomienda que tenga entalle o algún grado de fit, ya que esa es la tendencia.