Invertir tiempo y dinero en belleza podría parecer ser un acto absolutamente frívolo,sin embargo, cuando una mujer se arregla, se ilumina comunicando a los demás que se quiere, valora y que está segura de sí misma.

Como parte del proceso de investigación para una producción de moda que se me encargó, encontré, dentro del manual de marca de una importante firma de cosméticos, una visión realmente interesante sobre la “belleza” que la aleja de ese carácter superficial que muchos le atribuyen y donde se la presenta como una importante herramienta de empoderamiento para la mujer de hoy, lo cual me hizo reflexionar sobre su relevancia en el mundo profesional.

Invertir tiempo y dinero en belleza podría parecer ser un acto absolutamente frívolo, inútil e intrascendente para los ámbitos corporativos, sin embargo, cuando una mujer se arregla, se ilumina comunicando a los demás que se quiere, valora y que está segura de sí misma. ¿No les ha pasado que cuando se sienten sin energía y decaídas, se van a la peluquería o se maquillan un poco y, como por arte de magia, se sienten renovadas, fuertes y listas para la faena laboral del día? Sin duda, sentirnos guapas nos pone de buen humor y nos da la fuerza necesaria para vencer cualquier problema.

Una mujer que se siente fea, muy difícilmente podrá liderar un equipo, y no me refiero a que tenga que ser una modelo de pasarela eternamente joven y esbelta, me refiero a una mujer con plena conciencia de sus atributos y de su femineidad, los cuáles sabrá exponer con inteligencia en el momento adecuado y con la elegancia del caso. Proyectar belleza es saludable y no minimiza en lo absoluto el profesionalismo de la mujer, todo lo contrario, lo repotencia.

Finalmente, si me preguntaran qué elementos son indispensables para proyectar belleza y sentirte empoderada, mi respuesta sería una gran sonrisa, seguridad personal y una actitud positiva en primer lugar. La educación y la práctica de la cortesía y las buenas maneras también son importantes; a lo que le sumaria un buen maquillaje, prendas que favorezcan la figura y, porque no, un lindo par de zapatos.