Ayer 8 de marzo, celebramos a la mujer trabajadora, en ese sentido compartimos algunas de las características de la imagen de la mujer empoderada con las cuales, estamos seguros, te podrás identificar.

En primer lugar, una mujer empoderada tiene objetivos claros y su imagen personal va alineada a ellos. Diseñar un plan de acción es parte de su estrategia.

Una mujer empoderada reconoce cuáles son sus cualidades y escoge por cuál de ellas quiere ser reconocida: exitosa, eficiente, creativa, buena líder, etc. Su criterio de selección es muy simple: tienen que ser verdaderas, aportar a sus objetivos y deben ser apreciadas por el target al que quiere conquistar.

Ella se prepara, estudia y se capacita. Compartir sus conocimientos es parte de su encanto y una demostración clara de seguridad personal.

Trabaja su actitud, siempre positiva. Pensar en oportunidades más que en problemas la hace brillar ante los demás y, aunque los problemas puedan agobiarla, ella jamás perderá su centro.

En temas de apariencia, ella se siente estupenda. No necesita ser perfecta porque la perfección no existe. Sabe que la belleza, como ahora la entendemos, es un producto de nuestra sociedad y que, detrás de ella, hay toda una industria millonaria que impone juventud, delgadez y belleza eterna a costa del bolsillo de las incautas. Ella apuesta por aquello que la hace única, no pierde el tiempo en compararse y en querer ser como alguien más.

En cuanto a su vestimenta, ella usa lo que le favorece, apuesta por el estilo personal y viste de acuerdo a la ocasión. Si es para trabajar, diseña un guardarropa ganador con blazers, blusas, pantalones y vestidos de corte sencillo pero sentador. La elección de los accesorios le brindará estilo a sus outfits. Ella siempre se inclinará por la calidad, porque sabe que los detalles comunican.

Vive intensamente y sabe cuáles son sus prioridades. Jamás descuidará a su familia y su vida personal. La realización personal va más allá del ámbito profesional.

Finalmente, una mujer empoderada es cortés, respetuosa, habla con propiedad y con mucha seguridad. No tiene miedo de dar su opinión y no necesita comportarse con agresividad para ser escuchada. Lo más importante, ella no teme mostrar su femineidad porque sabe perfectamente que en eso radica su fuerza y poder.